La respuesta corta
Un muro de sótano trabado arriba por la losa de planta baja y abajo por la fundación no se mueve, y sin movimiento el suelo nunca llega al estado activo. Por lo tanto se calcula con empuje en reposo (K₀), no con empuje activo (Kₐ). Suena a detalle de cátedra y no lo es: en el ejemplo que resolvemos abajo —un sótano de 3,20 m de un edificio de planta baja y nueve pisos— la diferencia es 47 % más de momento y 50 % más de armadura. En el plano, la diferencia entre poner barras del 16 cada 30 centímetros o cada 20.
Este artículo resuelve el cálculo completo y verificable: de dónde sale cada coeficiente, cómo se arma el diagrama de empuje con la sobrecarga del vecino, cómo se modela el muro, qué armadura sale y qué verificaciones hay que pasar. Con los artículos de reglamento citados uno por uno, y con la advertencia que corresponde: el reglamento argentino no cubre del todo este cálculo, y conviene saber por qué.
El hueco reglamentario que conviene conocer primero
Si buscás el reglamento argentino que te diga cómo calcular un muro de contención de un edificio, no lo vas a encontrar, porque no existe. El marco está partido en tres y falta el del medio:
- El CIRSOC 401 (Reglamento Argentino de Estudios Geotécnicos, edición julio 2018) cubre el estudio geotécnico: cuántos sondeos, hasta qué profundidad, qué ensayos. No define empujes ni coeficientes.
- El CIRSOC 201-2025 (vigente desde el 22 de enero de 2026) cubre el hormigón del muro: espesores, recubrimientos, armaduras. Pero su artículo 13.2.6.1 dice, textual, que las fundaciones deben proyectarse para resistir las presiones de contacto y la estabilidad contra vuelco y deslizamiento "de acuerdo con los requisitos que determine la autoridad competente". Y su comentario aclara que eso se resuelve por los principios de la mecánica de suelos "hasta tanto se emita un documento al respecto". Es decir: el reglamento del hormigón no da coeficientes de seguridad.
- El reglamento que llenaría el hueco, el CIRSOC 403 de Movimientos de Suelo y Estructuras de Contención, figura como "en preparación" en el propio texto del CIRSOC 401 desde 2018, y no aparece en ninguna resolución de puesta en vigencia.
¿De dónde salen entonces las fórmulas que usa todo el mundo? De dos lugares legítimos pero que hay que nombrar: el reglamento argentino de puentes (CIRSOC 801-2019, vigente y con las expresiones de empuje completas) y la bibliografía reconocida para los coeficientes de seguridad. Cuando en este artículo se cita un artículo del 801, es porque es la fuente argentina vigente de esa expresión, aunque su ámbito sean los puentes.
Un dato que simplifica las cosas en nuestra zona de trabajo: el reglamento sísmico argentino para edificios no trata el empuje sísmico de suelos. Ni el INPRES-CIRSOC 103 Parte I ni la Parte II lo mencionan; el único documento que lo desarrolla, con el método de Mononobe-Okabe, es la Parte VI, que es de puentes. Y como el Anexo A de la Parte I clasifica a Buenos Aires y Entre Ríos enteras como Zona 0, en un sótano porteño o paranaense el empuje sísmico no entra en juego.
El caso
Un edificio de planta baja y nueve pisos con un sótano, entre medianeras, en la Ciudad de Buenos Aires. Los datos de partida —que en tu obra salen del estudio de suelos y no de una tabla:
| Dato | Valor | De dónde sale |
|---|---|---|
| Altura de suelo a contener, H | 3,20 m | Del nivel de vereda al fondo del sótano |
| Peso específico del suelo, γ | 18 kN/m³ | Estudio de suelos |
| Ángulo de fricción interna, φ | 28° | Estudio de suelos |
| Cohesión, c | se desprecia | Decisión del lado seguro |
| Napa freática | por debajo del fondo | Estudio de suelos |
| Sobrecarga en superficie, q | 20 kN/m² | Efecto del lindero y del acopio en obra |
| Hormigón | H-25 | Proyecto |
| Espesor del muro | 20 cm | A verificar |
Dos aclaraciones antes de arrancar. Despreciar la cohesión es conservador: un suelo con algo de cohesión empuja menos, así que ignorarla deja el cálculo del lado seguro. Y la sobrecarga de 20 kN/m² es un valor de trabajo que representa el efecto del vecino y del acopio; más abajo explicamos por qué en CABA, cuando la fundación del lindero está cerca, eso no alcanza.
Paso 1 — Elegir el coeficiente: acá se juega el partido
Este es el paso que más se equivoca, y el único que puede arruinar todo lo que viene después.
El suelo empuja distinto según cuánto se mueva el muro. Si el muro puede girar o desplazarse hacia afuera, la masa de suelo se descomprime, moviliza su resistencia al corte y el empuje baja hasta el estado activo. Si el muro no se mueve, el suelo queda como estaba: en reposo, empujando más.
El CIRSOC 801-2019, en su artículo 3.11.5.1, no deja lugar a interpretación. El coeficiente se toma como k₀ "para muros que no se deforman ni mueven" y como kₐ "para muros que se deforman o mueven lo suficiente para alcanzar la condición mínima activa".
¿Y cuánto se tiene que mover para llegar al estado activo? Las referencias coinciden en el orden de magnitud: entre 0,001 y 0,004 veces la altura para suelos granulares, y hasta 0,01 en arcillas compactadas. Para nuestro muro de 3,20 m eso serían entre 3 y 13 milímetros de desplazamiento en la cabeza. Un muro trabado por la losa de planta baja no se mueve ni de cerca eso. El Eurocódigo 7 lo convierte directamente en principio obligatorio y da el umbral numérico: si el movimiento es menor que 5·10⁻⁴ veces la altura, se deben suponer condiciones en reposo.
Y el propio CIRSOC 201-2025 describe la configuración en su comentario C 12.1.1: "los muros de contención de los sótanos se extienden verticalmente entre los entrepisos que sirven también como diafragmas, los cuales a su vez distribuyen las fuerzas laterales del empuje del suelo hacia otros elementos resistentes". Un muro que descarga en los diafragmas es, por definición, un muro que no se mueve.
Los dos coeficientes para nuestro suelo de φ = 28°:
En reposo (CIRSOC 801, Ec. 3.11.5.2-1):
K₀ = 1 − sen φ = 1 − sen 28° = 0,530
Activo (Rankine, muro vertical y liso, terreno horizontal):
Kₐ = tan²(45° − φ/2) = tan²(31°) = 0,361
La relación entre ambos crece con el ángulo de fricción: 1,42 para φ = 25°, exactamente 1,50 para φ = 30°, y 1,57 para φ = 35°. En nuestro caso, 1,47.
(Dato de color para el que quiera precisión histórica: la fórmula K₀ = 1 − sen φ que todos llamamos "de Jáky" no es la que Jáky publicó en 1944 —esa era bastante más larga— sino una simplificación posterior. Das la califica expresamente de aproximación empírica.)
Paso 2 — Armar el diagrama de empuje
El empuje unitario crece linealmente con la profundidad, y a eso se le suma un rectángulo constante por la sobrecarga:
Empuje del suelo (CIRSOC 801, Ec. 3.11.5.1-1): p = K · γ · z
Empuje de la sobrecarga (art. 3.11.6.1): Δp = K · q (constante)
Acá está el segundo error frecuente, el del que ya sabe lo primero: la sobrecarga va con el mismo coeficiente que el muro. El artículo 3.11.6.1 es explícito: "Para condiciones de empuje activo, ks se deberá tomar como ka, y para condiciones 'en reposo', ks se deberá tomar como ko". No se mezcla K₀ para el suelo con Kₐ para la sobrecarga.
Con nuestros números:
- Arriba (z = 0): p = 0,530 × 20 = 10,6 kN/m² (solo la sobrecarga)
- En el fondo (z = 3,20 m): p = 0,530 × (20 + 18 × 3,20) = 41,2 kN/m²
- Empuje total: la suma del rectángulo (10,6 × 3,20 = 33,9 kN/m, aplicado a media altura) y del triángulo (½ × 30,6 × 3,20 = 48,9 kN/m, aplicado a un tercio desde la base) = 82,8 kN/m
Si hubiéramos usado Kₐ, ese total sería 56,4 kN/m. Ya ahí hay 26 kN/m de diferencia por cada metro de muro.
Paso 3 — Modelar el muro
El CIRSOC 201-2025 lo resuelve en una línea. Su artículo 13.3.7.1 inciso (a): los muros de sótano "deberán ser diseñados como losas en una dirección de acuerdo con los requisitos que correspondan del Capítulo 7, o como losas en dos direcciones de acuerdo con los requisitos que correspondan del Capítulo 8".
O sea: el muro es una losa vertical de 3,20 m de luz, apoyada arriba en la losa de planta baja y abajo en la fundación, cargada con ese diagrama trapecial. Resolviendo la viga equivalente:
- Reacción en la losa de planta baja: 33,3 kN/m
- Reacción en la fundación: 49,6 kN/m
- Momento máximo: 33,5 kNm/m, a 1,75 m del apoyo superior
Esas reacciones no son un subproducto: son las fuerzas que el muro le entrega al diafragma de planta baja, y alguien tiene que tomarlas. Es la razón por la que el comentario del reglamento habla de los entrepisos como diafragmas.
Ahora se mayora. El empuje de suelo tiene su propio factor en el artículo 5.3.8 del CIRSOC 201-2025: cuando H actúa solo o incrementa el efecto de otras cargas, se incluye con factor 1,6 (y con 0,9 cuando contrarresta y es permanente; con 0 cuando contrarresta y no lo es).
Mu = 1,6 × 33,5 = 53,5 kNm/m
Vu = 1,6 × 49,6 = 79,3 kN/m
Paso 4 — Dimensionar el muro
Espesor. La Tabla 11.3.1.1 fija el mínimo en 190 mm para muros exteriores de sótano. Nuestros 20 cm cumplen.
Recubrimiento. La Tabla 20.5.1.3.1 pide, para hormigón en contacto vertical con el suelo, 35 mm con barras de hasta 16 mm bajo control de ejecución y 40 mm en el resto de los casos. Acá hay una confusión muy extendida que vale la pena cortar: el recubrimiento de 75 mm que se cita seguido es del ACI 318, no del reglamento argentino. El CIRSOC 201-2025 se apartó de ese valor; su exigencia de 70 mm aplica a paquetes de barras contra el suelo, que es otro caso.
Con recubrimiento de 40 mm y barras del 16: d = 200 − 40 − 8 = 152 mm.
Armadura de flexión. Resolviendo la sección con f'c = 25 MPa y fy = 420 MPa:
As necesaria = 996 mm²/m → φ16 cada 20 cm
Armadura mínima. Como el muro se diseña como losa en una dirección, rige el artículo 7.6.1: As,min = 0,0018 · Ag = 360 mm²/m. No gobierna: el cálculo pide casi el triple.
Corte. El artículo 13.3.7.1 inciso (c) da la expresión para muros de sótano: Vc = 0,17 · λ · √f'c · bw · d. Con nuestros números, φVc = 96,9 kN/m contra Vu = 79,3 kN/m. Verifica, con margen.
Y ahora el número que da título a este artículo. El mismo muro calculado con Kₐ habría dado Mu = 36,4 kNm/m y 663 mm²/m de armadura: φ16 cada 30 cm. Un 50 % menos de acero que el que el muro necesita, en un elemento que sostiene la casa del vecino.
Qué cambia si hay napa
Dos cosas a la vez, y una de ellas sorprende. Por debajo del nivel freático el suelo pesa menos: se usa el peso específico sumergido, que es el saturado menos el del agua (9,81 kN/m³ según la Tabla 3.5.1-1 del CIRSOC 801), así que la componente de suelo del empuje baja. Pero se suma la presión del agua, que va aparte y con coeficiente 1, porque el agua empuja igual en todas las direcciones. El artículo 3.11.3 del CIRSOC 801 lo dice en dos frases: "Para determinar el empuje lateral del suelo debajo del nivel freático se deberán utilizar los pesos unitarios del suelo sumergido" y "Para determinar los empujes laterales totales que actúan sobre el muro se deberán sumar las presiones del agua intersticial a las tensiones efectivas horizontales".
En nuestro ejemplo, con la napa a 1,50 m y suelo saturado de 20 kN/m³, el empuje total pasa de 82,8 a 91,0 kN/m: un 10 % más. El agua sola aporta 14,2 kN/m. Que el aumento no sea mayor se debe justamente a que el suelo sumergido pesa casi la mitad.
Ojo con lo que la napa trae aparte del empuje horizontal: la subpresión bajo la losa de fondo, que es un problema distinto —y a veces más caro— y que el CIRSOC 201-2025 contempla en el mismo artículo 13.3.7.1, inciso (b): los muros de sótano "deberán ser diseñados para resistir la presión hidrostática, de ser necesario".
El muro tiene dos vidas, y la primera es la peligrosa
Todo lo anterior calcula el muro en servicio: el edificio terminado, con la losa de planta baja hormigonada y trabando la cabeza. Pero hay una etapa anterior en la que ese apoyo todavía no existe: mientras se excava y se construye, el muro puede estar en voladizo, y ahí sí puede girar.
Son dos estados distintos y hay que verificar los dos. Si durante la obra el muro va a quedar en voladizo, ese estado transitorio se calcula aparte —con empuje activo si efectivamente puede moverse— o se resuelve con puntales, que es lo habitual. Y si el proyecto prevé apuntalar, el muro nunca llega al estado activo tampoco en obra.
Más importante todavía: lo que sostiene al vecino durante la excavación no es este muro. Es la submuración, el entibado o la pantalla: estructuras transitorias, con su propio proyecto, su secuencia de ejecución por tramos y su verificación. La exigencia de trabajar por tramos alternados no es una costumbre de los buenos contratistas, es norma nacional desde 1996. Todo eso está desarrollado en submuración y subsuelos entre medianeras, que es el paso previo a este cálculo.
Lo que este cálculo no cubre
Para que quede explícito, porque un artículo con números invita a copiarlos:
- La sobrecarga real del lindero. Usamos una sobrecarga uniforme, que es la simplificación estándar. Pero el Código de Edificación de CABA, en su artículo 4.7.5, exige que cuando se excave junto a edificios linderos se consideren "las sobrepresiones provenientes de zapatas, soleras o losas de fundación", calculadas con las ecuaciones de Boussinesq multiplicadas por 1,5 para entibaciones flexibles. Y para el muro de contención definitivo, el artículo 4.13.1.1 sube ese multiplicador a 2. Si la fundación del vecino está cerca, la sobrecarga uniforme no alcanza.
- La estabilidad de la excavación, que es otro cálculo y otro momento.
- El empuje adicional de compactación del relleno, que el CIRSOC 801 obliga a considerar cuando se compacta mecánicamente a menos de media altura del muro.
- La verificación como cuerpo rígido (vuelco, deslizamiento, capacidad portante), que en un muro arriostrado normalmente no gobierna porque las losas toman la reacción, pero sí gobierna en un muro en voladizo. Ahí aparece otro dato que conviene tener presente: los coeficientes de seguridad no coinciden entre fuentes. Das pide entre 2 y 3 contra el vuelco; NAVFAC y el IBC se conforman con 1,5. Difieren por un factor de dos, y como el reglamento argentino no fija ninguno, lo mínimo es decir de dónde sale el número que usaste.
- El drenaje. El propio Código porteño exige barbacanas en el muro de contención durante su ejecución, y el reglamento de puentes obliga a proveer drenaje del relleno o, si no es posible, a diseñar para la presión hidrostática total.
Si querés correr tus propios números
Está la calculadora de empuje de suelos y muro de sótano: cargás la altura, el suelo, la sobrecarga y la napa, elegís si el muro está arriostrado o en voladizo, y devuelve el diagrama, el momento mayorado, la armadura y la verificación de corte — además de mostrarte cuánto cambiaría el resultado con el otro coeficiente.
Y si lo que necesitás saber es qué te va a pedir el municipio y quién responde si el vecino se raja, eso está relevado jurisdicción por jurisdicción en excavar junto a una medianera.
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Preguntas frecuentes
¿Un muro de sótano se calcula con empuje activo o en reposo?
En reposo (K₀) cuando está arriostrado por las losas, que es el caso de casi todos los sótanos de edificio. El empuje activo supone que el muro gira lo suficiente para movilizar la resistencia al corte del suelo, y un muro trabado arriba por la losa de planta baja y abajo por la fundación no se mueve. El CIRSOC 801 lo dice sin vueltas: se toma K₀ para muros que no se deforman ni mueven, y Kₐ para muros que se deforman o mueven lo suficiente para alcanzar la condición mínima activa. Para un suelo con φ = 30°, K₀ es exactamente un 50 % mayor que Kₐ.
¿Cuánto cambia el resultado si se usa el coeficiente equivocado?
En el ejemplo resuelto de este artículo —un muro de 3,20 m, suelo de φ 28° y 20 kN/m² de sobrecarga— el momento pasa de 22,8 a 33,5 kNm/m: un 47 % más. Llevado a la armadura, son 663 mm²/m contra 996 mm²/m, es decir un 50 % más de acero. En un plano eso es la diferencia entre poner barras del 16 cada 30 centímetros o cada 20. No es un ajuste fino: es un muro que queda corto.
¿Qué reglamento argentino rige el cálculo de un muro de contención?
Ninguno por completo, y conviene saberlo. El CIRSOC 401 cubre el estudio geotécnico y el CIRSOC 201-2025 cubre el hormigón del muro, pero este último delega expresamente en la autoridad competente las verificaciones de vuelco y deslizamiento, sin dar coeficientes. El reglamento que llenaría ese hueco, el CIRSOC 403 de movimientos de suelo y estructuras de contención, figura como "en preparación" desde 2018. Por eso las expresiones de empuje que se usan en edificios se toman del reglamento argentino de puentes, el CIRSOC 801-2019, y los coeficientes de seguridad, de bibliografía reconocida.
¿Cómo se considera la sobrecarga del terreno vecino?
Una sobrecarga uniforme en superficie agrega un empuje constante en toda la altura del muro, igual al coeficiente por la sobrecarga, aplicado a media altura. El detalle que se pasa por alto: ese coeficiente es el mismo del muro, así que si el muro va en reposo la sobrecarga también va con K₀, no con Kₐ. Ahora bien, cuando la fundación del vecino está próxima, el Código de Edificación de CABA no se conforma con una sobrecarga uniforme: exige calcular las sobrepresiones con las ecuaciones de Boussinesq, multiplicadas por 1,5 para entibaciones flexibles (art. 4.7.5) y por 2 para el muro de contención definitivo (art. 4.13.1.1).
¿Qué pasa con el empuje si hay napa freática?
Cambian dos cosas a la vez. Por debajo de la napa el suelo pesa menos —se usa el peso específico sumergido, el saturado menos 9,81 kN/m³—, lo que baja la componente de suelo; pero se suma la presión del agua, que va aparte y con coeficiente 1, porque el agua empuja igual en todas las direcciones. En el ejemplo, con la napa a 1,50 m el empuje total sube de 82,8 a 91,0 kN/m. Y aparece la subpresión bajo la losa de fondo, que es un problema distinto y a veces más caro.
¿Este cálculo cubre la estabilidad de la excavación?
No, y es importante no confundirlos. Este es el cálculo del muro definitivo, que trabaja cuando el edificio ya está construido. La etapa crítica es anterior: mientras se excava, el suelo del vecino tiene que sostenerse con submuración, entibado o pantallas, que son estructuras transitorias con su propio proyecto, su secuencia de ejecución por tramos y su verificación. Son dos cálculos distintos, y el que produce daños en el lindero es casi siempre el primero.
Fuentes: CIRSOC 801-2019, Reglamento Argentino de Puentes de Hormigón (arts. 3.11.5.1, 3.11.5.2, 3.11.6.1 y 3.11.3; Tabla 3.5.1-1) — es la fuente argentina vigente de estas expresiones, aunque su ámbito sean los puentes. CIRSOC 201-2025, Reglamento Argentino de Estructuras de Hormigón, edición julio 2025, vigente desde el 22-01-2026 por Resolución 11/2026 (arts. 5.3.8, 7.6.1, 13.2.6.1, 13.3.7.1, Comentario C 12.1.1 y Tablas 11.3.1.1 y 20.5.1.3.1). CIRSOC 401, Reglamento Argentino de Estudios Geotécnicos, edición julio 2018, art. 1.2 (CIRSOC 402 y 403 "en preparación"). INPRES-CIRSOC 103 Parte I, edición 2018, Anexo A (zonificación) y Parte VI 2020 (empuje sísmico, ámbito puentes). Código de Edificación de la Ciudad de Buenos Aires, Ley 6.100 y su modificatoria Ley 6.438, arts. 4.7.5 y 4.13.1.1. Umbral de movimiento y principio de empuje en reposo: EN 1997-1:2004 (Eurocódigo 7), cláusula 9.5.2. Coeficientes de seguridad: NAVFAC DM-7.02 y Das, "Principles of Foundation Engineering", 7ª ed. Los valores del ejemplo son de elaboración propia y orientativos: el empuje real de una obra sale de su estudio de suelos.
