El techo que tapó la salida
7 de agosto de 2026, San Martín de los Andes, Avenida San Martín y Belgrano, pleno centro. Colapsó el techo de la vereda —la recova— del comercio El Regional. Seis personas, clientes y trabajadores, quedaron atrapadas adentro: la estructura caída bloqueó la única salida, y los bomberos tuvieron que cortar parte de la estructura para sacarlas. No hubo heridos.
No hay peritaje publicado y las causas siguen en análisis: las crónicas mencionan dos hipótesis en concurrencia, el deterioro de una construcción de varios años y el peso de la nieve de las últimas horas. Nadie puede afirmar cuál pesó más.
Lo que sí se puede afirmar es otra cosa: la única recomendación oficial sobre techos de todo el temporal llegó después del derrumbe. Toda la comunicación previa —cadenas, no circular, rutas cortadas— fue vial. Como acción estructural, la nieve no existió hasta que se cayó un techo en la calle principal.
La nieve es una carga más de la cubierta —prima hermana de la sobrecarga de mantenimiento que el CIRSOC 101-2025 acaba de corregir—, pero en la Patagonia es varias veces más grande y tiene reglamento propio desde hace veinte años: el CIRSOC 104, que casi nadie cita.
Respuesta corta
- Cuánto pesa: por cada centímetro de espesor, la nieve fresca pesa 0,5 a 1 kg/m²; asentada, 1,9 a 3,2; húmeda o compactada por viento, 3,4 a 3,8; el hielo, 9,1 a 9,6. A igual espesor hay un factor 7 entre extremos de nieve y 19 contra el hielo: "30 centímetros" no es un dato de carga.
- Qué exige el reglamento: el CIRSOC 104 (edición 2005, vigente) calcula la carga de cubierta con pf = 0,7·Ce·Ct·I·pg y tabula pg por localidad: 310 kg/m² en Andacollo, 250 en San Martín de los Andes y Villa La Angostura, 200 en Bariloche, 120 en Esquel, 100 en Ushuaia.
- Cuánta nieve es eso: con la expresión 4 del propio reglamento, esas cargas equivalen del orden de 77 cm de nieve asentada en San Martín de los Andes, 66 en Bariloche, 44 en Esquel y 38 en Ushuaia. En San Martín de los Andes la nieve puede pesar más que la gente y los muebles de un piso entero de vivienda.
- Por qué se caen: casi nunca por la nieve pareja. La carga desbalanceada es más peligrosa que la uniforme, y la acumulación por arrastre del viento del capítulo 7 se superpone a la nieve balanceada: no la reemplaza. Cambios de nivel, parapetos, limahoyas y cubiertas livianas de poca redundancia son las víctimas típicas.
- La obligación que nadie lee: el capítulo 12 obliga a evaluar las cubiertas existentes ante incorporaciones, modificaciones o alteraciones, y advierte sobre construir una cubierta más alta dentro de los 6 m de una más baja.
- Qué hacer: sacar la nieve casi nunca es la respuesta y suele ser más peligroso que beneficioso. Lo que sirve es verificar la cubierta antes del invierno. En EDICI lo hacemos con presupuesto cerrado en 24 horas hábiles.
Cuánto pesa la nieve (y por qué la intuición falla)
El espesor no es un dato de carga. Lo que decide el peso es el estado de la nieve.
| Estado de la nieve | Peso por cada cm de espesor |
|---|---|
| Nieve fresca, liviana y seca | 0,5 a 1,0 kg/m² |
| Nieve asentada | 1,9 a 3,2 kg/m² |
| Nieve húmeda y pesada, o compactada por el viento | 3,4 a 3,8 kg/m² |
| Hielo | 9,1 a 9,6 kg/m² |
A igual espesor hay un factor 7 entre la nieve más liviana y la más pesada, y 19 veces entre la nieve liviana y el hielo. Los 40 a 60 centímetros que Protección Civil de Neuquén confirmó el 6 de agosto pueden pesar siete veces más o menos según su estado. Y no se queda como cayó: se asienta, absorbe lluvia y vuelve a congelar, así que un techo que soportó la nevada puede estar peor dos días después con el mismo espesor arriba.
Por eso, cuando hace falta saber cuánto hay arriba, no se mide el espesor: se mide el equivalente en agua. Se saca un testigo cilíndrico, se derrite y se miden los milímetros: un milímetro de equivalente en agua es 1,0 kg/m² sobre el techo, y en cubiertas inclinadas se corrige con W_N = W · cos θ.
El contrapunto que separa nevar de cargar un techo lo dio Buenos Aires el 9 de julio de 2007: una nevada espectacular sin daños estructurales, porque la nieve no se acumuló sobre superficies duras. Asfalto, veredas y la mayoría de los techos quedaron a la vista.
Lo que pide el reglamento: CIRSOC 104
El CIRSOC 104 es el Reglamento Argentino de Acción de la Nieve y del Hielo sobre las Construcciones, edición 2005. Para cubierta plana, la expresión 1 fija pf = 0,7 · Ce · Ct · I · pg [kN/m²]; con pendiente, la expresión 2 corrige con ps = Cs · pf, y las cargas actúan "sobre la proyección horizontal" de la superficie inclinada. Cada factor, en criollo:
- pg: la carga de nieve sobre el terreno de la localidad, tabulada. El dato duro del que arranca todo.
- Ce y Cs ajustan por entorno y geometría: una cubierta totalmente expuesta no se comporta como una protegida entre coníferas —cuentan las obstrucciones dentro de 10·ho—, y los valores de superficie lisa valen solo si hay espacio bajo los aleros "para contener toda la nieve que se desliza fuera de ellos".
- I, importancia: 0,8 / 1,0 / 1,1 / 1,2 según la categoría del edificio.
- Ct, térmico, y acá el dato contraintuitivo: 1,0 en general, 1,1 en estructuras mantenidas apenas por encima del congelamiento con cubiertas frías ventiladas, 0,85 en invernaderos continuamente calefaccionados y 1,2 en estructuras no calefaccionadas. O sea: un galpón sin calefacción paga 20% más de nieve que uno climatizado. El edificio con calor lo pierde por la cubierta y ayuda a fundirla; el galpón frío la conserva intacta.
El artículo 3.4 fija además valores mínimos para cubiertas de baja pendiente.
La tabla que define tu proyecto (1 kN/m² ≅ 100 kgf/m²)
| Localidad | pg (kN/m²) | ≈ kg/m² |
|---|---|---|
| Andacollo (Neuquén) | 3,1 | 310 |
| San Martín de los Andes | 2,5 | 250 |
| Villa La Angostura / El Huecú | 2,5 | 250 |
| Chos Malal | 2,4 | 240 |
| Junín de los Andes / Aluminé | 2,3 | 230 |
| San Carlos de Bariloche / José de San Martín | 2,0 | 200 |
| Zapala | 1,5 | 150 |
| Esquel | 1,2 | 120 |
| Ushuaia | 1,0 | 100 |
| Neuquén capital / Pilcaniyeu | 0,9 | 90 |
| Río Grande | 0,75 | 75 |
Un dato rompe el sentido común: San Martín de los Andes exige más carga que Bariloche —250 contra 200 kg/m²— pese a estar 175 metros más abajo. Manda el régimen de precipitación, no la altitud.
Los kilos no le dicen nada a quien no calcula, así que hicimos la cuenta con la expresión 4 del reglamento —γ = 0,426·pg + 2,2 ≤ 4,70 kN/m³—, que traduce esa carga a altura de nieve asentada: del orden de 77 cm en San Martín de los Andes y Villa La Angostura, 66 en Bariloche, 44 en Esquel y 38 en Ushuaia.
La comparación que fija la escala: la sobrecarga de uso de una vivienda ronda los 200 kg/m². En San Martín de los Andes la nieve puede pesar más que la gente y los muebles de un piso entero. No es carga accesoria: es la que decide la estructura, y así la tratamos en el predimensionado de una nave industrial. Donde la tabla no alcanza —cordillera, Patagonia, altas cumbres de Córdoba— el reglamento exige estudios específicos.
Por qué se caen los techos: casi nunca es la nieve pareja
Cuando un techo colapsa, la culpable rara vez es la manta uniforme que uno se imagina. La carga desbalanceada representa un riesgo mayor para la estructura de cubierta que la carga uniforme.
El capítulo 7 del CIRSOC 104 trata ese mecanismo. La nieve acumulada por arrastre del viento "se origina en una cubierta más alta o con el viento soplando desde la dirección opuesta" —acumulaciones a sotavento y a barlovento— y su geometría "se aproxima a la de un triángulo": no es un manto parejo, es una cuña concentrada contra un obstáculo. Y la frase que lo define todo:
"Las cargas de nieve acumulada por arrastre del viento se deben superponer a las cargas de nieve balanceada."
Se superponen. No la reemplazan. Un cálculo que resuelve solo la nieve uniforme está incompleto.
Las trampas de nieve se identifican en un plano antes que en una visita: cambios de nivel entre cubiertas, parapetos, limahoyas entre naves adosadas, el entorno de equipos y el techo nuevo más bajo pegado a uno más alto —la nave que se construye al lado y hereda la nieve del vecino—. Se suman la nieve que desliza de un techo alto sobre uno bajo, que golpea con fuerza dinámica de impacto, y la lluvia sobre nieve: el capítulo 10 contempla lluvia liviana —0,25 kN/m² donde pg ≤ 1 kN/m² y la pendiente es menor que 2,4°—, nunca un temporal.
¿Y qué estructuras son las vulnerables? Cuanto mayor la relación entre peso propio y carga de nieve, menos susceptible es la estructura. Al revés: la cubierta liviana es la más vulnerable, porque la nieve pasa a ser una fracción enorme de su carga total. Una losa de hormigón tiene baja susceptibilidad; un techo de chapa sobre correas, no. Los galpones metálicos preingenierizados son el caso extremo: muy optimizados, con poca redundancia, de modo que si falla un elemento de cubierta la falla se propaga. Lo mismo con los sistemas de gran luz y con las estructuras secundarias: galerías, cocheras, tinglados, galpones agrícolas, recovas.
Y queda la trampa silenciosa: un edificio construido hace 40 años puede no haber sido diseñado para las cargas de nieve tal como se entienden hoy. No está mal construido; le pidieron otra cosa. Es la lógica de cualquier verificación estructural de una nave o galpón existente.
El artículo que casi nadie leyó: cubiertas existentes
Si hay una razón para leer el CIRSOC 104 completo, es esta. El capítulo 12 dice, textual:
"Las cubiertas existentes se deben evaluar para las cargas de nieve que se incrementen a causa de incorporaciones, modificaciones o alteraciones de la estructura. Los propietarios o responsables de una cubierta existente de baja altura, deben tener en cuenta el potencial incremento de las cargas de nieve cuando se decide construir una cubierta más alta dentro de los 6 m de distancia a la estructura."
Son dos obligaciones distintas. La primera: toda incorporación, modificación o alteración obliga a evaluar la cubierta existente —un entrepiso, una ampliación, un equipo montado arriba, un cambio de pendiente—. No es una buena práctica sugerida: es el reglamento vigente desde 2005. La segunda es la regla de los 6 metros: si construís una cubierta más alta a menos de 6 m de una más baja, la más baja pasa a recibir acumulación que nadie calculó —el escenario cotidiano de cualquier parque industrial y de cualquier centro de montaña—. O sea: el reglamento ya obliga a verificar; lo que falta no es la norma, es la práctica.
Si el edificio ya está cargado, hay síntomas que preceden al colapso: cielorrasos que se hunden, rociadores de incendio que bajan, crujidos o chasquidos, chapa que flecha visiblemente, cordones inferiores de cabriada pandeados, puertas que dejan de abrir, madera fisurada, fisuras en muros, filtraciones severas, agua acumulada donde no hay desagüe. El umbral no admite interpretación: si aparece cualquiera, se evacúa de inmediato y se convoca a un profesional calificado.
El mapa que el reglamento no actualizó (y los códigos que no lo nombran)
La Resolución 11/2026 puso en vigencia el CIRSOC 101-2025, 102-2025, 200-2024 y 201-2025. El CIRSOC 104 no está entre ellos: sigue vigente la edición 2005 —el paquete completo, en los nuevos reglamentos CIRSOC—. Existe, sí, un proyecto de CIRSOC 104-2026 en la hoja de ruta oficial del INTI-CIRSOC, coordinado por el Ing. Curutchet, con base en el ASCE 7-2010 y a la espera de valores actualizados del Servicio Meteorológico Nacional. Pero no está vigente ni entró en discusión pública: el mapa de nieve que hoy usa un calculista se apoya en series que el propio organismo redactor considera desactualizadas.
Del otro lado están los códigos municipales, con un hallazgo incómodo: dos de las localidades con mayor carga de nieve reglamentaria del país —San Martín de los Andes y Villa La Angostura, 250 kg/m²— son las que peor la exigen en su código de edificación.
- San Martín de los Andes (Ordenanza 12526/2019), con 250 kg/m², lo pide de forma genérica: la memoria debe incluir "Sobrecarga de uso, nieve, viento y sismo de acuerdo a la norma CIRSOC", y su artículo 18.1 nombra el INPRES-CIRSOC 103 sísmico pero no al CIRSOC 104.
- Villa La Angostura, también con 250 kg/m², no menciona la palabra "nieve" ni una vez; el único CIRSOC que incorpora es el 103. Ataca el problema por geometría: pendiente mínima de cubiertas de 57,7 %, es decir 30° sexagesimales.
- Ushuaia (Ordenanza 802/1991) es el más explícito: fija valores propios —Río Grande 75 kg/m², Ushuaia 100 kg/m²— que coinciden exactamente con el CIRSOC 104, y suma nieve a las azoteas accesibles: "150 kg/m² + carga por nieve".
- Bariloche se rige por la Ordenanza 211-I-79, anterior a todas las ediciones del CIRSOC 104, con una sección 6.1 de sobrecarga por viento y nieve.
El cierre lo pone la joya del código de Ushuaia, artículo II.4.3: las puertas de salida en planta baja "deberá contar con una cubierta que no permita la acumulación de nieve sobre la misma". Alguien pensó en eso en 1991. Y el 7 de agosto de 2026 la cubierta caída tapó la única salida.
Qué hacer: sacar la nieve casi nunca es la respuesta
Lo más contraintuitivo primero: la mayoría de los edificios no está en riesgo de falla por nieve, y sacarla suele ser más peligroso que beneficioso. Las caídas son la principal causa de muertes y lesiones en la remoción de nieve en techos, y palear o rastrillar sin el procedimiento correcto aumenta el riesgo de colapso: crea un desbalance donde antes no lo había.
De ahí salen dos reglas. Si hay sospecha de colapso, se evacúa; no se sube —y medir la nieve sobre el terreno para suponer que es la misma que hay sobre el techo es incorrecto—. Si se remueve, se remueve bien: personal preparado, con protección contra caídas, dejando al menos 5 cm de nieve, con pala plástica, empezando por las acumulaciones de los cambios de nivel, los parapetos y el entorno de equipos, sin bloquear salidas ni desagües, y descargando en la dirección de la estructura principal para no crear desbalance. Nunca desde una escalera.
Conviene aclarar una diferencia, porque el vecino de zona nival escucha las dos cosas. Defensa Civil de Río Negro recomienda, como doctrina permanente, retirar la nieve acumulada en los techos por el riesgo que representa su peso. No es una contradicción con lo anterior: es una recomendación de emergencia dirigida a la población, pensada para el techo de una casa y para el momento en que la nieve ya está arriba. Lo que agrega la mirada estructural son las dos preguntas que esa recomendación no puede responder: cuánto aguanta esa cubierta en particular y cómo se saca la nieve sin generar una carga desbalanceada peor que la original. En un galpón de gran luz, subir a paladas sin saber ninguna de las dos cosas es cambiar un riesgo por otro.
Lo que sí sirve: saber antes cuánto aguanta
Todo lo anterior es gestión de emergencia; la ingeniería empieza antes. Lo que sirve es la verificación previa al invierno: saber cuánto aguanta tu cubierta antes de que nieve, con la geometría, la pendiente y los perfiles reales, los cambios de nivel y los equipos que se montaron después. La respuesta la da un modelo de cálculo, no una recorrida visual.
El caso ancla es El Hoyo, Chubut, 23 de julio de 2022: el techo del gimnasio municipal colapsó por acumulación de nieve en la madrugada, destrucción total de un edificio de 40 años. No hubo víctimas por una razón que no fue estructural: el Comité de Emergencia lo había vaciado 24 horas antes. Se licitó recién en diciembre de 2025, con presupuesto oficial de $3.595.371.445,74 y plazo de 540 días corridos. En Argentina el fenómeno está sub-documentado —dos casos en cuatro años—, pero el parque en riesgo crece: el PITBA de Bariloche suma 319 hectáreas y más de 120 empresas con lote adquirido.
Un marco más, para propietarios y directores técnicos: la Justicia argentina viene tratando al clima como detonante y no como causa raíz cuando detrás hay deficiencia de diseño o ejecución. En el derrumbe del Bulevar San Juan de Córdoba, el informe pericial determinó que el colapso "se originó por serias deficiencias en el diseño y la ejecución, donde las condiciones climáticas funcionaron solo como un detonante y no como la causa raíz". Una nevada de 40 a 60 centímetros en San Martín de los Andes no es imprevisible: está tabulada en el CIRSOC 104 desde 2005 en 250 kg/m². Si hay daño y reclamo, el terreno pasa a ser el de un peritaje estructural.
Sobre el seguro: en las pólizas argentinas que relevamos no encontramos ninguna cláusula nominada de daño estructural por peso de nieve —las coberturas estándar giran en torno a viento y granizo—. Conviene preguntar específicamente por la cobertura de sobrecarga de nieve antes del invierno.
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Conclusión
La nieve es una acción estructural con reglamento propio, y en la Patagonia es la carga que decide la cubierta. El CIRSOC 104, edición 2005 vigente, la cuantifica con pf = 0,7·Ce·Ct·I·pg y la tabula localidad por localidad: 250 kg/m² en San Martín de los Andes y Villa La Angostura, 200 en Bariloche, 120 en Esquel, 100 en Ushuaia. Del orden de 77, 66, 44 y 38 centímetros de nieve asentada.
Tres ideas para quedarse. El espesor no es un dato de carga: entre nieve fresca y hielo hay un factor 19 a igual altura. Los techos casi nunca se caen por la nieve pareja: los tira la acumulación desbalanceada que el viento deposita contra un cambio de nivel, un parapeto o una limahoya, y esa carga se superpone a la balanceada. Y la que casi nadie aplica: el capítulo 12 ya obliga a evaluar las cubiertas existentes.
Sacar la nieve casi nunca es la respuesta; lo que sirve es llegar al invierno sabiendo cuánto aguanta la cubierta. En EDICI calculamos estructuras nuevas y verificamos existentes para todo el país desde Paraná, Entre Ríos, con más de 500 proyectos en 15 provincias y firma de ingenieros matriculados. Si tenés una cubierta en zona de nieve, pedí tu presupuesto sin cargo: lo devolvemos cerrado en 24 horas hábiles.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta nieve aguanta un techo?
Depende de dos cosas que casi nunca se miran juntas: cuánto resiste esa cubierta en particular y en qué estado está la nieve. El espesor solo no dice nada. Un centímetro de nieve fresca, liviana y seca pesa entre 0,5 y 1 kg/m²; asentada, entre 1,9 y 3,2; húmeda y pesada o compactada por el viento, entre 3,4 y 3,8; el hielo, entre 9,1 y 9,6. A igual espesor hay un factor 7 entre la nieve más liviana y la más pesada, y 19 veces entre la nieve liviana y el hielo. Del lado de la resistencia, el CIRSOC 104 fija la carga de nieve sobre el terreno de cada localidad y el cálculo la traduce en carga sobre la cubierta. Cuánto aguanta tu techo lo dice un modelo de cálculo con la geometría y los perfiles reales, no una estimación visual desde el piso.
¿Qué carga de nieve exige el CIRSOC 104 en cada localidad?
El reglamento tabula la carga de nieve sobre el terreno (pg) localidad por localidad. Los valores más altos del país están en Neuquén: Andacollo 3,1 kN/m² (≈ 310 kg/m²), San Martín de los Andes, Villa La Angostura y El Huecú 2,5 (≈ 250 kg/m²), Chos Malal 2,4, Junín de los Andes y Aluminé 2,3. Después vienen San Carlos de Bariloche y José de San Martín con 2,0 (≈ 200 kg/m²), Zapala 1,5, Esquel 1,2 (≈ 120 kg/m²), Ushuaia 1,0 (≈ 100 kg/m²), Neuquén capital 0,9 y Río Grande 0,75. El dato que sorprende: San Martín de los Andes exige más carga que Bariloche pese a estar más abajo. La altitud no manda sola; manda el régimen de precipitación.
¿Por qué colapsan los techos por nieve si la nevada no fue extraordinaria?
Porque casi nunca los tira la nieve pareja: los tira la nieve desbalanceada. La carga no uniforme representa un riesgo mayor para la estructura de cubierta que la carga uniforme, y el capítulo 7 del CIRSOC 104 trata justamente eso: la nieve que el viento arrastra y deposita concentrada en un sector, con geometría aproximadamente triangular, a sotavento o a barlovento. La clave reglamentaria es que esa acumulación se superpone a la nieve balanceada, no la reemplaza. Las trampas típicas son los cambios de nivel entre cubiertas, los parapetos, las limahoyas entre naves adosadas, el entorno de equipos sobre el techo y el techo nuevo más bajo pegado a uno más alto. Se suman la nieve que desliza desde un techo alto sobre uno bajo y golpea con fuerza de impacto, la lluvia sobre nieve —el reglamento contempla lluvia liviana, no un temporal— y la antigüedad: un edificio de 40 años puede no haberse diseñado con los criterios de hoy.
¿El CIRSOC 104 obliga a verificar una cubierta existente?
Sí, y es el artículo que casi nadie leyó. El capítulo 12 dice textualmente: "Las cubiertas existentes se deben evaluar para las cargas de nieve que se incrementen a causa de incorporaciones, modificaciones o alteraciones de la estructura. Los propietarios o responsables de una cubierta existente de baja altura, deben tener en cuenta el potencial incremento de las cargas de nieve cuando se decide construir una cubierta más alta dentro de los 6 m de distancia a la estructura." Son dos obligaciones distintas: evaluar la cubierta cada vez que se le incorpora, modifica o altera algo, y la regla de los 6 metros, que alcanza a quien construye al lado. Si levantás una cubierta más alta a menos de 6 m de una más baja, la más baja pasa a recibir acumulación que nadie calculó.
¿Conviene sacar la nieve del techo?
En general, no. La mayoría de los edificios no está en riesgo de falla por nieve, y más veces de las que se cree intentar removerla resulta más peligroso que beneficioso, tanto para las personas como para la propia cubierta. Las caídas son la principal causa de muertes y lesiones durante la remoción de nieve en techos. Si existe alguna sospecha de que la carga pueda provocar un colapso, la respuesta correcta es interrumpir toda actividad de remoción y evacuar el edificio, no subir. Si se remueve igual, tiene que hacerlo personal preparado: dejar unos 5 cm de nieve sobre el techo, pala plástica y nunca herramientas filosas ni equipos mecánicos, empezar por las acumulaciones de los cambios de nivel, los parapetos y el entorno de equipos, descargar en la dirección de la estructura principal para no crear desbalance, no amontonar nieve sobre el techo y no bloquear salidas ni desagües. Nunca desde una escalera.
¿Está vigente el CIRSOC 104-2026?
No. La Resolución 11/2026 puso en vigencia el CIRSOC 101-2025, el 102-2025, el 200-2024 y el 201-2025, y el CIRSOC 104 no está entre ellos: sigue rigiendo la edición 2005. Existe un proyecto de CIRSOC 104-2026 en la hoja de ruta oficial del INTI-CIRSOC, coordinado por el Ing. Curutchet, con base en el código ASCE 7-2010 y a la espera de valores actualizados del Servicio Meteorológico Nacional, con una propuesta de ocho meses de discusión pública. Pero no está vigente ni entró en discusión pública. Hasta que eso ocurra, el mapa que usa un calculista argentino se apoya en series que el propio organismo redactor considera desactualizadas.
¿Cuáles son las señales de alarma de un techo sobrecargado por nieve?
Cielorrasos que se hunden o placas que se salen de la grilla; rociadores de incendio que bajan respecto de su posición original; ruidos de crujido o chasquido; elementos de cubierta o chapa que flechan visiblemente; cordones inferiores de cabriada pandeados; puertas o ventanas que dejan de abrir o cerrar; madera fisurada o partida; fisuras en muros o mampostería; filtraciones severas; agua acumulada donde no hay desagüe. El umbral de acción no admite matices: si aparece cualquiera de estas señales, el edificio se debe evacuar de inmediato y hay que convocar a un profesional calificado para una inspección estructural detallada. No se sube al techo a mirar y no se espera a ver si mejora.
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Cálculo de estructuras nuevas y verificación de cubiertas existentes con la carga de nieve del CIRSOC 104: balanceada, acumulada por arrastre del viento y en los cambios de nivel. Naves, galpones, tinglados y estructuras metálicas, con informe firmado por ingeniero matriculado. Cotización cerrada en 24 horas hábiles, para todo el país.
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Verificación estructural de naves y galpones existentes
Cuándo hace falta verificar una nave existente y qué incluye el informe: el trabajo que el capítulo 12 del CIRSOC 104 vuelve obligatorio en zona de nieve.
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Memorias de cálculo de naves y galpones para todo el país, con la carga de nieve del CIRSOC 104 donde la zona lo exige y firma de ingeniero matriculado.
